Creo que el proceso de politización que he experimentado a lo largo de mi vida ha tenido diferentes etapas. Las primeras se remiten la adolescencia, particularmente con mi experiencia en el entorno escolar y cultural en ese momento. El liceo donde estudie toda mi vida era bastante restrictivo respecto al diálogo o discusión política, debido a tener una postura estrictamente religiosa. Por ello, la mayoría de mis compañerxs no poseían una preocupación tan grande sobre este tipo de cuestiones, aun cuando el contexto político escolar de la época fuera muy intenso (época de manifestaciones del 2011).
Esta desconexión no me hacía sentir particularmente
interpelado, pues los mismos contenidos de la escuela se presentaban en todas
sus áreas de manera muy limitada, aun con la presencia de profesorxs que si
tenían posturas políticas más claras. Era sabido que lxs profesorxs que
expresaban abiertamente sus postulados políticos eran sacadxs del liceo con
bastante rapidez.
Teniendo en cuenta esto, mi proceso de politización llegó de
manera más bien indirecta. A partir del consumo de música y literatura en
general (la literatura gracias a una profesora, y la música de parte de mi
hermano), empezaron a surgir ideas más disonantes con el contexto que vivía,
pero sobretodo me permitió conocer más ampliamente el contexto histórico y
social en el que me encontraba. De tal manera, no entraba en contacto con ideas
políticas especificas de manera directa, pero si empecé a tener conocimientos
generales de los cambios políticos que habían ocurrido de manera global y
después en el contexto nacional, el cual difícilmente podía pasar
desapercibido.
Ese proceso de recabar información llegó a un punto concreto
cuando me empecé a ver empujado a tomar una postura respecto a mi propia vida y
formación, cerca del final de la enseñanza media, teniendo en cuenta la
elección de seguir estudiando o no, y las condiciones bajo las que tenia que
ocurrir esto. Además de hacerse cada vez más evidentes las brechas económicas
para alcanzar oportunidades de surgir social, económica y culturalmente, se
hizo más necesario tomar una postura crítica y buscar responsables de que se
diera esa situación. Esto último también provocó que me sintiera más cercano a
las personas con las que compartía ese contexto, o sea, mis compañerxs de clase
y amigxs cercanas, pues veía que también se encontraban en una nueva y
creciente angustia sobre lo que ocurriría en su futuro, que además siempre
había estado condicionado por el lugar en el que habíamos nacido y sido
educados.
Si bien no fue hasta la universidad que empecé a delinear de
manera más clara mis convicciones en el ámbito mismo de la política (pues
recién ahí entré en contacto con esas ideas directamente), fue ese sentimiento
de disconformidad el que orientó esa búsqueda posteriormente.

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